' Boletin tendencias de consumo en EE.UU.
18 de junio de 2012 - Año 2, Nro. 46
Los inversionistas miran con cada vez mayor frecuencia hacia las grandes compañías de alimentos europeas. Las ventajas de estas empresas están en su presencia en los mercados emergentes y en los menores precios de los commodities utilizados en la elaboración de sus productos.
 
De acuerdo a DSR Marketing Systems, las ventas de supermercados tales como Aldi, Trader Joe’s y Whole Foods, muestran señales de crecimiento.
 
Una investigación de mercado de la firma Packaged Facts reveló que casi el 58% del volúmen de azúcar utilizada en los Estados Unidos, es utilizado en la fabricación de alimentos y bebidas. Los consumidores están buscando alimentos y bebidas más saludables, con menos calorías, carbohidratos y grasas, así como con beneficios adicionales, tales como vitaminas, antioxidantes, etc. Los edulcorantes naturales y nutritivos pueden remplazar al azúcar y ayudar a las empresas en la elaboración de alimentos y bebidas que se ajusten con mayor exactitud a las nuevas preferencias y gustos de los consumidores.
 
La sustentabilidad de los envases en la cadena de suministros es un tema importante para las grandes cadenas de  supermercados. Wal-Mart dio inicio a esta tendencia hace 5 años, mediante su sistema de autoevaluación de sus proveedores sobre la base de parámetros ambientales específicos. Otras cadenas se suman a esta tendencia y dan a conocer sus propios lineamientos en esta materia y exigen a sus proveedores mejorar los atributos ambientales de los envases.
 
Frito-Lay amplia su gama de productos con la producción de snacks de alta calidad.
 
La compañía  Rainier Fruit ha rediseñado la cubierta de su etiqueta de arándanos orgánicos, con la finalidad de ayudar a sus consumidores a diferenciar el arándano orgánico del arándano convencional.
 
La compañía envasadora GreenBottle ha firmado un acuerdo con Kingsland Wines para producir la primera botella de vino de papel. La compañía pretende crear una botella de papel con un fino revestimiento de plástico, que tendría una huella de carbono significativamente menor en comparación a los envases tradicionales.
 
Reguladores, minoristas y productores han manifestado su preocupación de que el repentino aumento en el número de productos retirados del mercado pueda llevar a que los consumidores ignoren o no le den la importancia adecuada a los mismos.